
Los macarrones (dulces) de la abuela
DOSIS PARA 4 PERSONAS
• 250 g de tagliatelle (recocidos, eso sí: nada al dente, esto es cosa seria)
• 150 g de nueces (grandes, tostadas, sabrosas, sin medias tintas)
• 50 g de chocolate negro (troceado, no en polvo)
• 30/40/50 g de cacao amargo (depende de cuánto te apetezca algo dulce fuerte)
• 30/40/50g de pan rallado (solo cuidado: la pasta no debe estar al baño turco)
• 100/150g de azúcar (probar y luego hablamos de ello)
• Canela al gusto (“Cuanto más le pongas, más “bueno” queda)
• 1 pizca de sal (echarla al agua de la pasta, como se ha hecho siempre)
Procedimento
1. Cocina los tagliatelle hasta que se ablanden. Deben quedar tiernos y tiernos. Como un abrazo de tía con delantal enharinado.
2. Prepara la mezcla dulce: nueces picadas, cacao, chocolate, pan rallado, azúcar y canela. (Si la notas con el dedo, no digas que no te avisé).
3. Escurre la pasta y viértela caliente en la mezcla. Mezcla bien, sin gracia, pero con cuidado.
4. Compacta todo en un plato grande y rústico. Debería quedar como un pastelito rompe-muñecas, pero fragante.
5. Prepara un poco de “polvo extra” (siempre con los mismos ingredientes) y espolvoréalo por encima, como si hicieras un techo de azúcar y memoria.
6. Cúbrelo con film transparente y déjalo afuera, en el frío. Balcón, terraza o ventana, todo bien. Pero necesita las heladas del invierno de Tolfa.
7. Cómelos en Navidad. Y también los días posteriores, porque mejoran. Pero no esperes demasiado, o se echarán a perder. (Como algunos parientes).
💬 Nota de la abuela:
“Los macarrones dulces no son un postre.
Son un gesto, un perfume, una Navidad que queda pegada al corazón”.


